Patricia Soto en la fuerza de la verdad y el afecto

De una infancia rodeada de expresiones artísticas en Mexicali a su consolidación en los sets de la Ciudad de México, la actriz Patricia Soto se ha posicionado como una de las voces más potentes y conscientes de su generación. La artista abre el corazón sobre los choques de realidad en la profesión, la búsqueda innegociable de espacios de trabajo seguros y el impacto transformador de dar vida a narrativas que tocan tanto las heridas como las esperanzas de la sociedad actual.  


Foto: Alex Palomera

El llamado de Patricia hacia el arte siempre estuvo presente en disciplinas corporales como la gimnasia y el baile, pero fue en el teatro, durante la preparatoria, donde descubrió su verdadera certeza profesional y un espacio de expansión emocional inédito. Dejar su ciudad natal para mudarse a la capital exigió una gran valentía; la llegada le presentó de golpe la soledad y la nostalgia. Sin embargo, el avance en sus estudios y la creación de una nueva red de apoyo transformaron ese aislamiento inicial en un refugio para la creación. 


Hoy, con un camino que transita con fluidez entre el drama profundo y la crítica social, Patricia reflexiona sobre el papel de la ética en el quehacer artístico:


"Que la ética de cómo decidimos hacer nuestro trabajo y qué tipo de historias contar, sí importa. Importa en un mundo que se cae a pedazos y que generar estos espacios de ternura en el arte, son sanadores"


El nombre de Patricia Soto resonó con enorme fuerza tras su participación en la película 'Un Actor Malo'. Su interpretación de Ximena no solo conectó profundamente con la audiencia, sino que abrió debates urgentes sobre los abusos en la industria. Este proyecto marcó un antes y un después en su vida, convirtiendo la sororidad y la lucha por ambientes laborales justos y equitativos en un propósito central de su carrera. 


Esa misma entrega sensible se refleja en el cortometraje 'Caminos de Luz', donde Patricia explora la dualidad entre el luto y la esperanza al encarnar a una tía a cargo de su pequeña sobrina tras la desaparición de la madre de la niña. Un trabajo sumamente complejo, construido en estrecha complicidad con la dirección para equilibrar la poesía visual con el dolor de una realidad desgarradora.


Para los próximos años, los objetivos de Patricia son claros: busca diversificarse y habitar personajes con múltiples capas en géneros como la comedia, el terror, el drama o la acción, poniendo siempre el cuerpo al servicio de la ficción. 


Mientras tanto, mantiene los pies en la tierra cuidando su salud mental, conectando con la naturaleza y abrazando sus procesos con ternura.  Lista para lo que venga, la actriz resume su filosofía de vida y profesión con una convicción impecable: "No hay nada más atractivo que ser tú misma".  


Mirando hacia atrás, ¿cuándo dejó la actuación de ser solo un deseo para convertirse en una certeza profesional para ti, y quién fue tu mayor referente o apoyo en esa etapa inicial?


Patricia Soto: En el momento en que tomé mi primer clase de teatro y me subí a un escenario a actuar, había algo que sentía ahí que no había sentido antes. Siempre supe que quería vincularme con lo corporal/artístico: patinaje, gimnasia, circo, baile, etc, pero fue hasta que conocí el teatro en la preparatoria que tuve la certeza de querer dedicar mi vida a este oficio. Me pasó algo muy bello, sentía una libertad como nunca antes y a la vez, una adrenalina de seguir y seguir en esa exploración, era como si mis emociones ahí sí tuvieran un espacio de expansión y de realización genuina, cosa que no me sucedía en el día a día. Mi referente fue mi abuela, la artista plástica de la familia, pintora y excelente modista, siempre me inspiró la capacidad que tenía para crear con lo que llegaba a sus manos. Mi madre fue mi mayor apoyo, ella me fue a dejar a la Ciudad de México y siempre ha impulsado mis sueños.


Dejar tu ciudad natal, Mexicali, para buscar un espacio en la Ciudad de México es un paso que exige mucha valentía, ¿cuál fue el mayor choque de realidad o el desafío más grande que enfrentaste al llegar a la capital?


Patricia: Es un golpe de realidad que nunca voy a olvidar, la soledad, el no tener una comunidad, la nostalgia de dejar atrás una versión de mí que jamás volvería y el recibimiento de una nueva que apenas estaba por descubrir. La ciudad me parecía tan grande y me sentía tan pequeña en ella, me perdía, me cuestionaba si haber dejado todo, había sido la mejor opción. Pero las clases fueron avanzando, me gustaba mucho lo que pasaba en la escuela y me hice de tantos amigos y una nueva familia que poco a poco, todo eso fue acomodándose en un mejor lugar.


Observando desde tus primeras producciones hasta tus trabajos más recientes, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor aprendizaje como actriz a lo largo de este camino?


Patricia: Que la ética de cómo decidimos hacer nuestro trabajo y qué tipo de historias contar, sí importa. Importa en un mundo que se cae a pedazos y que generar estos espacios de ternura en el arte, son sanadores. Que hacer lo que amas con gente con la que compartes valores, hace todo más llevadero. Y que hay que hablar ante las injusticias dentro del set, todos merecemos trabajar en espacios seguros para poder crear con libertad y entrega absoluta. 


Foto: Alex Palomera


¿Quién es Patricia cuando las cámaras se apagan y el set de filmación se queda vacío? ¿Qué es lo que más te gusta hacer para desconectarte de la intensidad del trabajo?


Patricia: Soy alguien que ama la naturaleza, estar con los suyos, compartir tiempo con  Asha (mi perrita), conectar con mi soledad, el silencio. Trabajo mi ansiedad con ayuda de mi respiración y con el paso del tiempo he aprendido a acompañarme con ternura en una carrera donde la inestabilidad está presente todo el tiempo y en donde he hecho más conciencia de la insensibilidad del mundo que habito. Disfruto mucho hacer deporte, me ayuda con mi salud mental, bailar y estar en contacto con mis emociones, liberándolas a través de la escritura, la lectura y la creación de proyectos personales.


La carrera artística trae consigo mucha exposición y una rutina muy inestable, ¿cómo haces para mantener los pies sobre la tierra y conectar con tus raíces y con las personas que amas?


Patricia: Recuerdo siempre cómo empezó todo, de dónde vengo y lo que he tenido que pasar para estar donde estoy hoy. Trabajo mucho en mí y en hacerle frente a lo que siento todos los días, con lo que veo, escucho y con quién me relaciono. Estoy en contacto con mi familia y trato de no olvidar lo esencial de la vida, nunca perder la capacidad de asombro y trabajar en mi salud mental. También estoy abierta a todo lo que se va transformando dentro de mí con el paso del tiempo, me ayuda mucho conectar con mis amigas y aterrizar temas que nos importan como mujeres y como creadoras. 


"Con el paso del tiempo he aprendido que la comparación solamente retrasa mis procesos creativos y me aleja de lo que realmente soy"


Hoy en día existe una presión muy fuerte sobre las actrices respecto a la imagen perfecta, ¿cómo lidias con esto y cuál es tu perspectiva sobre mantener la naturalidad y la verdad tanto en la pantalla como en la vida real?


Patricia: No hay nada más atractivo que ser tú misma, con el paso del tiempo he aprendido que la comparación solamente retrasa mis procesos creativos y me aleja de lo que realmente soy. Echarte porras, recordar que eres única, que el cuerpo y la voz que tenemos es nuestra mejor herramienta para este camino que muchas veces se pone sinuoso y que cuidarme es lo mejor que podemos hacer por nosotras mismas. El uso de las redes sociales es algo que también hay que mantener con cierta cautela para que sea una herramienta de trabajo y no se convierta en algo negativo. Trabajo mucho con mi red de apoyo y busco contenido que me haga acercarme a lo que soy verdaderamente y a poder recibir las inseguriades con ternura. Como persona y como actriz busco estar despierta, probar y vivir cosas diferentes en donde pueda reaccionar en congruencia con lo que voy siendo conforme el tiempo me va atravesando.


Tu trabajo en "Un Actor Malo" generó una repercusión inmensa y abrió debates muy necesarios en la industria, ¿cómo fue para ti cosechar los frutos de este proyecto y ver el impacto que tu personaje causó en el público?


Patricia: Esa película me cambió la vida, como artista y mujer nunca volví a ser la misma. Sabíamos que no iba a pasar desapercibida y el hecho de que abriera conversación, era fascinante, pues el tema que tocaba necesitaba ser hablado y visibilizado. Mi manera de pararme en un set ahora es diferente, la sororidad que desarrollé en el trabajo y en mi vida personal, mi lucha por tener ambientes laborales justos, equitativos y sanos ha sido una de mis propósitos luego de que esta oportunidad se me presentara. Ximena, mi personaje, me llenó de fuerza, me conectó con mucha audiencia, pudimos reflexionar sobre la importancia de nombrar las cosas: los abusos que nos han dolido por mucho tiempo. Me llenó de fuerza para seguir y me confirmó que lo que es para ti, es para ti, ya me tocaba hacer ese personaje y ha sido uno de los mayores regalos de mi carrera.

 
Pasando a tu trabajo en el cortometraje "Caminos de Luz", allí vives el dolor de una tía que cuida a su pequeña sobrina mientras lidia con la desaparición de la madre de la niña, ¿cómo te preparaste emocionalmente para interpretar ese estado constante de vigilia, donde el personaje transita entre el luto y la necesidad de mantenerse fuerte?


Patricia: Trabajé mucho con la esperanza, la empatía y la incomodidad. Me posicioné en un lugar en el que le abrí paso abierto total y profundo a mi lado emocional y me dejé ir, me enfocaba mucho en este dolor de las personas que se quedan, ese ambiente lúgubre que se siente en el cuerpo, en el aire, en cada segundo de tu vida. Y a la vez, contrarrestarlo con ser compañía, sostén y calma; fue muy enriquecedor poder explorar como creadora esa dualidad y hacerle frente a ella.


Foto: Alex Palomera


Al ser un proyecto dramático con una sensibilidad estética tan específica, ¿cómo fue el intercambio con el equipo de dirección para construir esa atmósfera que resulta poética y dolorosa al mismo tiempo?


Patricia: Todo el equipo estaba muy comprometido con el proyecto, me cuidaron mucho y me contuvieron después de algunos momentos muy duros en la filmación. Platiqué con la directora sobre el origen de la historia, sobre lo importante de potenciar el amor y la ternura entre la niña y yo. Tratamos de que esa sensibilidad nunca se perdiera y fuera muy fina la construcción; aunque era un ambiente de mucho dolor, también potenciamos el lado luminoso. Queríamos trabajar con mucha cautela el tema de las desapariciones, de la búsqueda, de la incertidumbre, del profundo dolor que queda en casa y cómo es que la vida puede seguir después de eso. Nos enfocamos en personajes con lados muy humanos y contextualizamos esa relación familiar para poder habitar esa atmósfera tan dual entre el dolor profundo y la esperanza viva.


Finalmente, con tantas producciones en tu trayectoria y nuevos proyectos cocinándose, ¿cuál es tu principal enfoque o el gran objetivo que deseas alcanzar en la actuación durante los próximos años?


Patricia: Quiero diversificarme, quiero seguir actuando en congruencia con los proyectos y personajes que resuenen conmigo y con mi postura frente al mundo. Quiero habitar personajes que tengan tiempo de construcción en pantalla para poder ver todas sus capas. Una de comedia, alguna de terror o un buen drama, también la acción siempre es algo que me ha llamado la atención. Me gusta mucho trabajar con mi cuerpo y ponerlo al servicio de la ficción. Estoy abierta a las posibilidades y me interesa hacer de todo: teatro, cine y televisión. Busco verdaderos retos como actriz y estoy lista para lo que venga.



Patricia Soto en la fuerza de la verdad y el afecto
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